martes, 27 de marzo de 2012

Pornostar

¿Alguna vez sentiste que todos te miraban y no sabías por qué era? Pensaste en mocos, en ojeras, en monos, pero nunca, nunca, nunca que era porque estabas linda. No, nunca se está linda para ir a la verdulería. Entonces todo cierra. Todos te ven porque seguramente había una cámara oculta en el telo y te filmaron y ahora sos una estrella porno...
¿Cómo voy a explicar esto?
"No, mamá y papá, no soy yo, se los juro, yo no tengo ese lunar" o "¿Vieron qué bien que salí? Y eso que la cámara engorda cinco kilos".

Educación.

Cuando era chiquitita mi mamá me regaló montones de muñecas, escobas y palitas y hasta una cocinita de lata súper bonita; mi mamá me quería educar con juegos para ser una buena esposa. Pero a mi hermano le regalaban juegos de Family y Sega, muñecos de Los Caballeros del Zodíaco, pelotas de fútbol; pero nunca nada para que aprendiera jugando a ser un buen esposo.
Por una extraña razón mi papá tiró la cocina de lata cuando, jugando a que cocinaba, me corté el dedo; barrió muchas veces la casa con la escoba que no era de juguete y también me regaló una pelota de básquet. No sé si fue tan extraña la razón, creo que mi papá tuvo miedo a que yo me educara correctamente y pudiera conseguir marido y abandonarlo para siempre, así que decidió sacarme mi material de estudio, como la cocina y la mugre del piso, y darme un objeto puramente lúdico, como la pelota de básquet (él siempre supo que mi amor por ese deporte iba a durar lo que dura el amor, nada). Me sentía feliz como una adolescente de dieciséis años que le regalan las tetas… Creía que todo eso era bueno para mí, creía que mi falta de estudio me daba libertad, pero me equivoqué porque a la larga me di cuenta de que todo eso me hace mucha falta.